Bajo las premisas de Danto y Krauss, Diana Lazcarro explora el "Dibujo Expandido", donde la autoría se cede al azar del fuego. En su obra, la cerámica y el papel Washi dejan de ser soportes para volverse materia y volumen. Sus piezas actúan como relicarios que resguardan su origen, transfigurando accidentes en discursos conceptuales que difuminan las fronteras entre dibujo, escultura y objeto.
Inspirada en las tesis de Danto y Krauss, Diana Lazcarro presenta el "Dibujo Expandido", una propuesta donde los límites entre disciplinas se disuelven. Su obra nace del azar y el fuego, autor primigenio que transforma pigmentos en las cerámicas. La artista ordena este caos, creando piezas que funcionan como relicarios que resguardan su propio origen. Desde la transmutación de la materia hasta esculturas en papel Washi, el dibujo se vuelve volumen y relieve. Es una transfiguración conceptual donde el accidente se interviene para abrir nuevos discursos en el arte contemporáneo actual.